Sábado 4 de Abril de 2026

Hoy es Sábado 4 de Abril de 2026 y son las 22:00 - Hola

POLITICA

4 de abril de 2026

Salvia puso en duda las cifras oficiales y advirtió que la mejora social es “más estadística que real”

El director del Observatorio de la UCA advirtió que la mejora estadística no se siente en el bolsillo y apuntó a canastas desactualizadas que distorsionan el cuadro social

El sociólogo Agustín Salvia salió a poner en duda la celebración oficial por la baja de la pobreza y encendió una señal de alerta sobre la consistencia de los números que difunde el INDEC. Según planteó, existe un componente de “ficción metodológica” que infla la mejora y no refleja la realidad de los hogares.

Al frente del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, Salvia sostuvo que la caída “es real pero débil” y que debe leerse con cautela. “Hay cierta levedad en los datos”, deslizó, en una definición que, según pudo saber este medio, incomoda en despachos oficiales donde se buscaba consolidar un relato de recuperación.

El punto más sensible, explican fuentes del entorno académico, pasa por la forma en que se mide la pobreza. Salvia apuntó directamente contra el uso de canastas de consumo “viejas”, con parámetros que datan de 2004 y 2005. Esa base, combinada con un índice de precios también desactualizado, genera una distorsión que —según advierten— sobrerrepresenta la mejora.

En paralelo, el sociólogo remarcó un dato que golpea el relato: la percepción social no acompaña las estadísticas. “La gente no siente que tenga más capacidad de consumo”, afirmó. Y describió un escenario de ajuste silencioso, con caída en productos básicos como lácteos o yerba, mientras el gasto en tarifas y servicios gana cada vez más peso.

Ese cambio en la estructura del gasto es clave. Según Salvia, hoy los hogares destinan una proporción mucho mayor de sus ingresos a luz, gas, transporte y comunicación. “Se deja de ser pobre porque se pueden pagar servicios, pero no porque haya más consumo”, resumió, en una frase que expone la tensión entre técnica y realidad.

En ese marco, no se descarta que la mejora en la medición de ingresos —otro factor que empuja a la baja el índice— esté amplificando el efecto estadístico. “Medís mejor cuánto entra, pero lo comparás con una canasta vieja”, explican cerca del investigador.

De todos modos, Salvia reconoció que hay un componente genuino, sobre todo en la reducción de la indigencia, vinculada a la desaceleración de los precios de alimentos. Pero advirtió que el cuadro general sigue siendo frágil y sin señales claras de mejora estructural.

El diagnóstico más inquietante aparece en la proyección: lejos de una recuperación sostenida, el país podría estar consolidando un piso de pobreza estructural entre el 25% y el 30%. Un escenario de estancamiento que golpea con más fuerza a la clase media baja, obligada a recortar gastos en salud, educación y vivienda.

En paralelo, el mercado laboral no ofrece señales alentadoras. Con empleo privado estancado, caída del público y expansión del trabajo informal, el trasfondo es el de una economía que no logra generar ingresos de calidad.

En los pasillos de la política económica ya toman nota de estas advertencias. Aunque en público se sostenga el optimismo, en privado algunos funcionarios admiten que el desacople entre los números y la calle puede convertirse en un problema político difícil de contener si la percepción social no acompaña.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios