POLITICA
27 de marzo de 2026
Asume la nueva conducción del PJ en Magdalena en medio de tensiones internas

Este viernes, a las 19:30, en el salón de AMFAB, el peronismo de Magdalena pondrá en escena una nueva conducción partidaria en un contexto atravesado por tensiones que aún no encuentran síntesis política.
Mirna Gurina asumirá como presidenta del PJ local, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en el distrito, un dato relevante en términos de representación. Sin embargo, este momento del peronismo también debe leerse en un contexto que continúa abierto dentro del espacio en el distrito, ya que, pese a expectativas de distensión tras la interna disputada semanas atrás, el escenario actual refleja un sentido inverso.
Detrás de la renovación de autoridades, persiste un elemento central: la interna partidaria, que continúa sin resolverse. En los últimos días, Gurina intentó avanzar en un proceso de convocatoria hacia distintos sectores del espacio, incluyendo dirigentes con responsabilidades en la gestión. Sin embargo, ese llamado no logró consolidarse en términos prácticos, lo que expone dificultades para articular una conducción unificada.
En paralelo, se registró otro movimiento que profundiza el escenario de fragmentación. Dirigentes como Martín Castelli y César Fulgione avanzaron en la conformación de un nuevo espacio dentro del peronismo, tomando como referencia el histórico espacio de “Jorjon De Miguel”, desde donde comienzan a delinear una línea política propia, con referencia al Gobernador Axel Kicillof.
El cuadro actual muestra entonces una estructura con múltiples niveles de tensión:
un PJ que formaliza nuevas autoridades, sectores que no se sienten contenidos y espacios que comienzan a posicionarse por fuera o en paralelo.
A este contexto se suma la reciente visita de Mayra Mendoza, Diputada Nacional e Intendenta de Quilmes en licencia, un hecho que, leído en clave política, también refleja alineamientos y posicionamientos internos dentro del peronismo local.
El resultado es un escenario de fragmentación creciente, que no se limita a una división puntual, sino que evidencia la coexistencia de múltiples sectores con estrategias diferenciadas.
En este marco, el proceso que se abre plantea un interrogante central: si la renovación de autoridades logrará ordenar al peronismo local o si, por el contrario, terminará profundizando las divisiones existentes.
El desafío para la nueva conducción será, en ese sentido, trascender la instancia formal de asunción y construir volumen político, representación y unidad, en un contexto donde esos elementos aún no aparecen consolidados.
